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La edad adecuada para empezar a bucear

¿Cuál es la edad adecuada? para empezar a bucear

«Para las almas bien nacidas, el valor no espera al número de años», escribió Corneille. Muy conocida entre los francófonos, esta cita de «El Cid» es un elegante recordatorio de que la edad no debe ser un obstáculo para las buenas iniciativas ni para experimentar nuevas aventuras virtuosas. Los niños, como verdaderas esponjas, están ávidos de conocimientos y aventuras, a menudo inspirados por los adultos que les rodean. Si desde la orilla observan a los mayores con envidia y curiosidad mientras bucean, sepa que es posible dejar que le acompañen en sus excursiones submarinas. La mayoría de las federaciones y organizaciones ofrecen actividades adaptadas a los niños a partir de los 8 años.

Numerosos beneficios Los innumerables beneficios de la natación para el organismo no necesitan presentación. Este deporte ayuda a combatir el sedentarismo sin afectar a las articulaciones. Hace trabajar el sistema cardiovascular, el aparato respiratorio y todos los músculos del cuerpo, sin provocar ningún sobresalto. Practicada en un entorno natural con aletas, máscara y tubo, la natación ofrece la oportunidad de observar la vida acuática en su elemento, practicando así deporte sin darnos cuenta, tan absortos estamos en observar a los peces. En cuanto sepan nadar, los niños pueden practicar esta actividad bajo la supervisión de un adulto o, mejor aún, de un guía titulado, para garantizar su seguridad e iniciar su educación en biología marina. Si están «enganchados» y quieren profundizar en la práctica respirando aire comprimido, pueden realizar su primera inmersión a los 8 años, en un entorno seguro. A una profundidad de hasta dos metros, guiados por un instructor, hacen sus primeras respiraciones, soplan sus primeras burbujas y descubren la ingravidez, antes de aprender a controlar su flotabilidad. Estas nuevas sensaciones favorecen el desarrollo psicomotor, ya que el cuerpo y el cerebro se movilizan plenamente para aprender a moverse «entre dos aguas»: una patada de aleta para avanzar, una espiración para descender, una inspiración para subir, el cuerpo se apropia de un universo tridimensional.

Niños que asumen responsabilidades Cada nueva disciplina viene acompañada de su conjunto de normas y medidas de seguridad. Esto es una bendición para los niños, para quienes estas «limitaciones», perfectamente justificadas, son una oportunidad para asumir responsabilidades, por ejemplo para con su compañero, pero también para consigo mismos. Su sentido de la observación se agudiza, sobre todo cuando preparan y comprueban su equipo. La ayuda mutua también es esencial, así como la autonomía adquirida gracias a la experiencia acumulada y el respeto de las normas y teorías enseñadas. Y eso no es todo. La mayor ventaja del buceo es que se desarrolla en el mar, un medio rodeado de misterio y habitado por miles de animales que normalmente sólo vemos en la televisión. Observando a los peces, el niño aprende sobre la fauna, su ecosistema, sus vulnerabilidades. Primero aprenden a nombrar una especie que les gusta, luego su posición en la cadena alimentaria, sus interdependencias, sus modos de reproducción, su ciclo vital y los peligros a los que se enfrenta. No sólo enriquecen sus conocimientos y tienen historias fascinantes que contar sobre sus aventuras submarinas, sino que también se convierten en embajadores de la protección de la naturaleza entre sus amigos e incluso entre los adultos.

El submarinismo para niños, en resumen: Es posible descubrir el submarinismo a partir de los 8 años. Antes, en cuanto saben nadar, el buceo con tubo les permite disfrutar de los placeres marinos y observar la fauna acuática. Las principales organizaciones (FFESSM, PADI, SSI, CMAS, etc.) ofrecen cursos adaptados a los niños en cuanto a programas, profundidad, equipo y clases teóricas. Al igual que los adultos, los niños pueden obtener certificados o certificaciones a medida que progresan en los cursos en los que participan. Una vez alcanzada la edad adulta, los jóvenes buceadores se benefician de vías de validación de sus competencias y certificaciones para acceder a los niveles tradicionales.